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miércoles, 9 de diciembre de 2020

Caracterización teórica del mini cuento o nanoficción

 

¿Qué es el minicuento"

Nanoficción

En los últimos años han surgido con fuerza nuevas tendencias en el mundo de la literatura, algunas de ellas retomando formatos que ya existían con anterioridad, como es el caso del minicuento, también llamado microrrelato o nanoficción, cuya existencia moderna podría surgir a mediados de los años cincuenta, de la mano de grandes autores como Borges, Ramón Gómez de la Serna o Max Aub.

El nacimiento de esta nanoficción vino de la mano, probablemente, de la elección de un formato de publicación que exigía, en algunas revistas, texto corto y una ilustración llamativa. Es curioso que este tipo de relato obtenga, tras muchos años casi en el olvido, una segunda juventud casi por los mismos motivos: hoy en día, conseguir captar la atención de un lector en una página de Internet se hace cada vez más complicado; los lectores saltan de enlace en enlace con facilidad y los autores apenas tienen unos segundos para captar su atención. Es entonces cuando el mincuento cumple su función y aparece como una alternativa a textos largos -normalmente mal maquetados- que se pierden en el cementerio de las páginas web no visitadas.

Habría que definir qué puede ser un minicuento, claro. Por ejemplo:

Era de noche y todas las mariposas bailaban a la luz de una luna azul

No es una nanoficción, es una imagen evocadora, lírica, pero no nos propone ni un juego, ni un planteamiento ni una resolución, es tan sólo un paisaje desconectado Este suele ser uno de los grandes errores a la hora de escribir minicuentos. Sin embargo:

El zombie apuró la última copa de ácido. Todas las mariposas escaparon de su interior para bailar bajo la luz de la luna azul metano sobre el camposanto.

Pese a ser un texto todavía muy pequeño presenta una estructura más apropiada, con personaje, situación y complicidad con el lector. Un cuento, cuanto más corto es, debe apelar a todo el mundo que puede tener en común con sus lectores. En el caso anterior, es una historia de terror, pero puede ser algo más común como el mundo del circo:

Ni el jefe de pista, ni los payasos, ni el trapecista o el forzudo de barba negra pudieron imaginar que la cuerda por la que el faquir trepaba, colgando desde ninguna parte, era en realidad una serpiente invisible a la que pintaba de blanco para cada función. Sólo el mimo descubrió su secreto poco antes de morir de su mortal picadura entre horribles espasmos y grandes aplausos de un público ignorante de su grave situación.

Minicuentos los puede haber de varios tamaños, claro, estos ejemplos están dedicados a la nanoficción, que es mi preferida. Como ejercicio para comprender cómo hacer un microrrelato interesante os propongo un juego. Coged una cuartilla en blanco y escribid un relato que ocupe una cara por completo. Luego dobladla por la parte escrita y reducid vuestra historia hasta que quepa en la media cuartilla. Repetid el proceso hasta que ya no podáis doblar más la hoja o ya no podáis reducir las palabras, entonces desplegad la cuartilla y leed el resultado… divertido, ¿verdad?


Alfredo Álamo

(Valencia, 1975) escribe bordeando territorios fronterizos, entre sombras y engranajes, siempre en terreno de sueños que a veces se convierten en pesadillas. Actualmente es el Coordinador de la red social Lecturalia al mismo tiempo que sigue su carrera literaria.


Autor

Algunos mini relatos anónimos

 

 

Mini relatos ignorados.

Reflexiones de una mente ociosa.

Crítica mordaz y otros recuerdos

1.      Cuando vivía pensaba que soñaba; cuando soñaba dejaba de vivir.

2.      La toqué con suavidad en el hombro. Me miró con ojos llenos de ternura impaciente.

3.      Estoy solo; la compañía del mundo es inútil; la existencia es una vez y nunca más.

4.      Quiero creer en un dios redentor; quiero creer en una existencia en la que el mal falte a la cita.

5.      Me encerraron en la torre en donde no había arañas, sino paredes sudadas que reclamaban la fugacidad del instante.

6.      Abrieron la puerta de mi celda y salí temeroso al encuentro del futuro.

7.      He muerto diez veces y he renacido muchas más. ¿En dónde está mi alma que extravié en tanto comienzos inútiles?

8.      La perdí tantas veces que ya ni siquiera me atrevo a buscarla.

9.      Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos. Cerraron sus ojos y volvió a nacer.

10.  Soñé que despertaba de un sueño tenebroso. Soñé con un sueño y desperté para volver a soñar.

11.  “¡Chojé, chojé!”, repetía en el espacio siniestro de mi sombra.

12.  Ahora debo irme; pero muy pronto volveré para reencontrarme con mi pensamiento que enhebra ideas absurdas sin descanso alguno.

13.  Estamos condenados irremediablemente a morir; pero nadie habla del martirio de vivir a cada instante.

14.  Más allá de todo, está el carisma de unos pocos y la absurda estulticia de la mayoría.

15.  Hoy soy lo que mañana anhelaré volver a ser.

16.  Pienso en el misterio de la muerte. Veo ángeles, demonios y luces infinitas. Contemplo lo que en realidad no deseo tener entre mis ensueños oníricos.

17.  Los políticos critican hoy lo que ellos mismos no supieron llevar a cabo ayer.

18.  Margaret ha dejado de existir y está en “el seno de Dios”. ¡Ojalá que no se repita la hazaña de Lázaro!

19.  ¿Por qué? Por orgullo mentiroso que no se resigna a morir.

20.  Cuando evalúan son duros como la roca; cuando piensan en sus propios errores son blandos como el almidón.

21.  Muchas veces es mejor callar que decir cosas que deberíamos haber callado antes de decirlas.

 

Intertextuales

22.  Soy un fue, un será y un es más cansado que nunca.

23.  ¿Ariadna? ¿Helena? ¿Antígona? Quién sabe: El nombre es sólo humo que vela la celeste llama del amor.

24.  Una mentira repetida con saña se vuelve verdad aparente. ¿Mentira? ¿Verdad? Dos polos que se encuentran en el nudo de la existencia.

25.  Volveré cansado para repetir aquellas resentidas palabras de triunfo aparente: “Decíamos ayer”. Pero, ¿quién me devuelve los días perdidos?

26.  La utopía nunca ha existido. La distopía regresó con más ahínco para zaherir el destino de los hombres.

27.  Las interminables golondrinas de Bécquer vuelan incansables por el espacio de la canción popular.

28.  Cuando desperté el presidente todavía estaba allí.

29.  ¿Traición, resignación, olvido? Cuándo me lo dijeron mi frente ya se había adaptado.

30.  No quiero que nadie me diga que has muerto, menos quiero verte resucitar cuando ya mi vida ha tomado por otros senderos.

31.  “Levántate y anda” es la voz que, según el poeta, le habló a Lázaro en el momento de su resurrección. La magia de la poesía no radica en el conocimiento, sino en la impecable pureza de su creación.

32.  Soergel compró a coste de sangre la memoria de Shakespeare; yo no pagaría ni un centavo por la memoria de Gioconda, la improvisada escritora de la FIL.

33.  “Tu pupila es azul” y tu iris también. Es cierto, Bécquer, que el corazón y la cabeza prosiguen batallando en lucha sin fin.

34.  ¿Cuándo? Mañana. Lo mismo me dirás mañana.

35.  ¿Desde cuándo? Hace ya mucho tiempo que dejé de pensar en Bajtín: si el plagio no es al coste de sangre puede ser tolerable.

36.  He mandado un cuento de Faulkner con mi nombre a una revista de alto prestigio y lo rechazaron por su mala redacción.

37.  García Márquez nunca pensó que un grupo de mediocres dejarían de leerlo por las palabras altisonantes que, con frecuencia, utilizó en sus gloriosos escritos.

38.  Pablo Neruda es un misógino dicen hoy algunos defensores de los derechos de la mujer. Estoy dispuesto a aceptarlo con el único comentario de que es un “exquisito misógino” que amó y respetó sin ofender a nadie.

39.  “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”. Los convidados de piedra, que nunca faltan al gran banquete de la poesía, han leído mal estos versos. No hay desprecio, hay admiración y reconocimiento por la fémina amada.

40.  Me acusan cuando callo porque estoy como disperso; disperso y pensativo como si hubieras muerto.

41.  Dante y Balzac escribieron comedias que son novelas. Al genio, a diferencia del académico, no lo desvelan los géneros literarios.

42.  Bufe el eunuco; crear es la única regla válida en la literatura, lo demás es basura que se pierde con el desgaste de los siglos.

43.  Repetir lo que otros han escrito ya es otra de las normas por las que el plagiario se rige.

44.  Roberto Bolaño copió sus propios textos. Quiso verse repetido hasta el infinito sin miedo al “qué dirán”.

45.  Borges y Menard idolatraron al manco de Lepanto sin titubear un momento, porque descubrieron que la verdadera creación no es del que la hace sino del que, feliz, la recibe.

 

 

 

Paisajes del mundo

46.  Desde lo alto de la torre Eiffel puedo ver la inmensidad de París. Desde lo alto de mi torre de marfil, apenas si puedo escuchar tus palabras diciéndome adiós.

47.  Mientras subo por la enorme escalinata del Sacré Coeur, el misterio del Déjà vu

me regresa al pasado que perdí.

48.  Me arrojé desde lo alto del Big Ben; mientras caía pensaba: presente absurdo y futuro irremediable.

 

Al amigo muerto con opiniones compartidas

49.  Quiero creer que no has muerto, pero tus cenizas esparcidas en el Mediterráneo me dicen lo contrario.

50.  Hay una placa para conmemorar tu nombre; pero no hay nadie que en verdad recuerde lo que realmente hiciste.

51.  Literatura basura, canción popular: dos espacios en donde la inteligencia ha faltado a la cita.

52.  Críticos literarios, jurados en concursos de televisión, dictaminadores ciegos: idénticos ciertamente en su siniestro codo con codo de cuerpos que se ignoran.

53.  Me dijeron que mi artículo sería dictaminado a par de ciegos; pero no me dijeron que también, el otro, que no soy yo, sería tímidamente incompetente e irremediablemente pendejo.

54.  ¿Por qué no creemos que la estulticia está también en nosotros?

55.  Tráiganme a un hombre que reconozca su indecencia intelectual y le regalaré un unicornio.

56.  Anoche maté a un rinoceronte con una indiferencia tenaz.

 

"El deseo de ser un indio" Mini relato de Kafka

 Deseo de ser un indio

Franz Kafka

 


Si pudiera ser un indio, ahora mismo, y sobre un caballo a todo galope, con el cuerpo inclinado y suspendido en el aire, estremeciéndome sobre el suelo oscilante, hasta dejar las espuelas, pues no tenía espuelas, hasta tirar las riendas, pues no tenía riendas, y sólo viendo ante mí un paisaje como una pradera segada, ya sin el cuello y sin la cabeza del caballo.

"Los árboles" Mini relato de Kafka

 

LOS ÁRBOLES. Franz Kafka

En verdad somos como troncos de árboles en la nieve. En apariencia sólo apoyados en la superficie, y factibles de ser desplazados con un pequeño empujón. No, es imposible, estamos firmemente unidos a la tierra. Pero cuidado, también esto es pura apariencia.


Minicuentos de Augusto Monterroso

 

AUGUSTO MONTERROSO: MINICUENTOS

Dado que el tema del verano es el humor, les presentamos algunos de los textos célebres del gran escritor guatemalteco Augusto Monterroso (1921-2003)

DINOSAURIO
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

FECUNDIDAD
Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea.

HISTORIA FANTÁSTICA
Contar la historia del día en que el fin del mundo se suspendió por mal tiempo.

NUBE
La nube de verano es pasajera, así como las grandes pasiones son nubes de verano, o de invierno, según el caso.

IMAGINACIÓN Y DESTINO
En la calurosa tarde de verano un hombre descansa acostado, viendo el cielo, bajo un árbol; una manzana cae sobre su cabeza; tiene imaginación, se va a su casa y escribe la Oda a Eva.

EL PARAÍSO IMPERFECTO
‑Es cierto -dijo mecánicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno-; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve.

EL RAYO QUE CAYÓ DOS VECES EN EL MISMO SITIO
Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.

LA FE Y LAS MONTAÑAS
Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.

La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.

LA MOSCA QUE SOÑABA QUE ERA UN ÁGUILA
Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.

En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.

En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.

Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.

EL GRILLO MAESTRO
Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno, el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los Grillitos su clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del Grillo era la mejor y la más bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto que los pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo humano menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.

Al escuchar aquello, el Director, que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos.

LA OVEJA NEGRA
En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

LA VACA
Cuando iba el otro día en el tren me erguí de pronto feliz sobre mis dos patas y empecé a manotear de alegría y a invitar a todos a ver el paisaje y a contemplar el crepúsculo que estaba de lo más bien. Las mujeres y los niños y unos señores que detuvieron su conversación me miraban sorprendidos y se reían de mí pero cuando me senté otra vez silencioso no podían imaginar que yo acababa de ver alejarse lentamente a la orilla del camino una vaca muerta muertita sin quien la enterrara ni quien le editara sus obras completas ni quien le dijera un sentido y lloroso discurso por lo buena que había sido y por todos los chorritos de humeante leche con que contribuyó a que la vida en general y el tren en particular siguieran su marcha.

 

Otros ejemplos de minificciones por Juan Valero

 

 Minificciones. Juan Manuel Valero

juan-manuel-valeroAhora que el género breve de la narrativa despierta sin haber dormido, el periodista, divulgador de la ciencia y “escribidor” mexicano, Juan Manuel Valero nos propone estas 18 microcuriosidades.

 

 

18 Minificciones de Juan Manuel Valero

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Juan Manuel Valero

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Fuera del agua *


Se soñó pez y murió ahogado.

* Fue publicado en la antología Minificcionistas del Cuento.

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Bajo los influjos del café exprés sí

La vida es una sucesión de puntos suspensivos, donde tarde o temprano te alcanza el punto final.

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Desenlace súbito

Este cuento se acabó.

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Confesión

Sí, lo lamento de todo corazón, ¿pero qué se gana el muerto con tanto arrepentimiento y compasión?

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En el insomnio sí

Antes soñaba con ella, ahora sueña con poder dormir.

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Desamores rancheros

No quiero hacer de esta ruptura una canción de José Alfredo Jiménez, pero por Dios que me partiste el alma.

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El viudo *

Uno quisiera ponerse triste y agarrarse a este sentimiento como una suerte de expiación. Pero todo es inútil: soy presa de la felicidad y temo echarme a reír con cada nuevo abrazo de pésame por la muerte de mi esposa.

* Aparece en el libro La rata de La Merced y otras pequeñas atrocidades.

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La casa embrujada

Crucé la puerta de la entrada y me invadió el terror: mi suegra, mis cuñadas y mi esposa platicaban animadamente en el comedor.

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Parece mentira

De un solo grito mi mujer destruyó mis sueños de escritor:
–¡Vete con tus cuentos a otra parte!

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Fiesta sorpresa *

Ayer mi casa era una fiesta. Mis papás invitaron a todo mundo: llegaron parientes, amigos y vecinos, todos muy bien disfrazados. Hubo abrazos, café y coca colas. Mi tía Lola recitó algunos versos de Horacio Quiroga, una prima lejana fingió un desmayo, yo estrené pantalón largo y nadie me mandó a la cama temprano. Todo, gracias a la muerte repentina de mi hermanita.

* Aparece en el libro La rata de La Merced y otras pequeñas atrocidades.

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La fatídica realidad

Nuestro amor parecía de novela y se convirtió en un cuento corto.

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Pedal y fibra *

Quiso darle un giro a su vida y cambió el cigarrillo por la bicicleta. Un microbús echó a perder sus planes.

* Fue publicado en la antología Minificcionistas del Cuento.

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La mujer infiel

Azucena perdió la compostura, empezó a engañar al amante con el marido.

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Llegó la paz

Terminó la guerra porque ya no había ni buenos ni malos, todos estaban muertos.

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Monomanía

Desde tu partida, la hoja en blanco se convirtió en una sábana donde te sigo haciendo el amor.

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Ahogo

Lloró toda la noche, hasta convertir a la habitación en una alberca. El amante se cayó de la cama y no sabía nadar.

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Sin duda…

No hay mayor placer que encontrar a una mujer perdida.

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Un grito desesperado

Su último recurso fue sumirse en el silencio, pero nadie escuchó nada.

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Semblanza de Juan Manuel Valero Charvel.

Nació en la Ciudad de México, el 24 de abril de 1949.
Periodista, divulgador de la ciencia y escribidor.
Estudió sociología en la Facultad de Ciencias Políticas, UNAM (1968-1972).
Profesor de historia y ciencias políticas en el Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Sur, UNAM (1972-1975 y 1977-1989).
Se hizo divulgador de la ciencia en la revista Información Científica y Tecnológica, la cual dirigió entre 1984 y 1989. Esa publicación ganó en 1986 el Premio Nacional de Periodismo Científico.
Es socio fundador de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de
la Ciencia y la técnica (Somedicyt, A.C.)
Fue subdirector de Información de Radio UNAM y coordinador de los noticiarios de esa emisora (1995-1996). Fue Subdirector de Información de la UNAM, entre marzo de 1997 y junio de 1999.
Fundador y conductor de la serie radiofónica semanal de divulgación del conocimiento Por pura curiosidad, de marzo de 1996 a junio de 2001.
Es autor del libro de cuentos “La rata de la Merced y otras pequeñas atrocidades”, ADN Editores, 1993. El libro obtuvo mención en el premio Casa de las Américas, Cuba, 1984.
Es coautor del libro "Voces y ecos del 68", Editorial Porrúa, 2009.
Es coautor de la antología “Minificcionistas de El Cuento”, Ficticia, 2014.
Conduce desde hace diez años la serie radiofónica “Intermedios”, que se transmite todos los jueves en vivo, a través de Radio UNAM.
Actualmente dirige la serie radiofónica semanal grabada de divulgación de la ciencia La araña patona, que se transmite en la estaciones del Instituto Morelense de Radio y Televisión y aparece en la página en Internet de la Somedicyt.
Y produce la serie radiofónica semanal de literatura, donde los escritores son más sabrosos En su tinta, que también se transmite en la estaciones del Instituto Morelense de Radio y Televisión y aparece en la página en Internet de la Somedicyt.