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jueves, 16 de agosto de 2018

3. El dolce stil nuovo en la Edad Media italiana

El Dolce stil novo


El dolce stil novo nació entre Florencia y Bolonia en la segunda mitad del '200 (siglo XIII). Es una escuela poética posterior a la provenzal y a la escuela siciliana. En Bolonia nace una nueva poesía en lengua vulgar, más sincera que la siciliana y más dulce, un poesía “que canta de manera más noble al amor y a la mujer y se eleva a nuevas formas de espiritualidad, que son la manifestación de una concepción de la vida diferente a la anterior. Bolonia era la sede de la Universidad y de una importante escuela de retórica. Por su parte, Florencia había afianzado su dominio sobre las otras ciudades de la Toscana, no solo desde el punto de vista económico y político, sino también desde el punto de vista cultural con la consolidación del dialecto florentino como lengua de cultura.

El iniciador y teórico del nuevo estilo fue el poeta boloñés Guido Guinizelli, que en la canción Al cor gentil rempaira sempre amore, verdadero manifiesto de este estilo, definió los cánones de la nueva escuela.

La expresión dolce stil novo, que da nombre al movimiento, se debe a Dante. Aparece en el Canto XXIV del Purgatorio (Divina Comedia)
.
En el círculo de los golosos, Dante encuentra al poeta Bonagiunta Orbicciani (que en un soneto había despreciado la nueva poesía acusándola de intelectualismo) que se dirige a él, diciéndole:

«Ma dì s'i' veggio qui colui che fore
trasse le nove rime, cominciando
'Donne ch'avete intelletto d'amore'»
 “Mas dime si estoy viendo aquí aquél que afuera|| trajo las nuevas rimas, comenzando || ‘Mujeres que tenéis inteligencia de amor’

Dante responde y Bonagiunta continúa:

 «O frate, issa vegg' io», diss' elli, «il nodo
che 'l Notaro e Guittone e me ritenne
di qua dal dolce stil novo ch'i' odo!
Oh hermano, ahora veo, dijo él, el nudo || que a Notario y a Guittone y a mi retiene || fuera del dulce estilo nuevo que oigo.]

Dante utiliza la expresión dolce stil novo para referirse a su propria poesía y, especialmente al poema Donne ch’avete intelletto d’amore, Vita Nova, que constituye un manifiesto de su poesía.

Los poetas del dolce stil nuovo no forman una escuela poética propiamente dicha, porque su obra se caracteriza por las presencia de elementos originales y personales. Sin embargo, entre ellos hay puntos de coincidencia:
.. Pertenecen al mismo ambiente intelectual, están vinculados a la Universidad de Bolonia y muchos de ellos participan en la vida política de sus ciudades.
.. Tienen conciencia de formar parte de la élite intelectual.
.. Rechazan las viejas formas de hacer poesía.
.. Les unen lazos de amistad.

Las fuentes del nuevo estilo

.. La mayoría de autores del llamado stil nuovo pasó por la Universidad de Bolonia, muy influida por el pensamiento tomista. A la Universidad de Bolonia, además, llegaba estudiantes de toda Italia y este encuentro permitió que se formara un habla italiana media en la que confluían las formas comunes a toda la península italica y en la que se atenuaban las diferencias entre los dialectos.

.. La escuela poética siciliana de la mitad del siglo XIII
, pionera en el empleo de la lengua vernácula vulgar y a la que se deben formas como el soneto, creado por Giácomo da Lentini. Desde un punto de vista temático, de la escuela siciliana procede la idea de que el amor es un instrumento de elevación espiritual y de que la finalidad de la relación amorosa no es tanto la conquista del ser amado, como la “continua tensión hacia algo inalcanzable”. La alabanza de la mujer, de la
donna, cuya belleza es tal que no se puede nombrar, lo que provoca la desaparición de las descripciones físicas. La aparición de la mujer se considera un milagro.

.. La tradición trovadoresca de la que toma las convenciones del amor cortés.
Los temas de la poesía del dolce stil nuovo proceden de la poesía de los trovadores provenzales y de los poetas de Sicilia, pero ahora adquieren una nueva fisonomia. Permanece en estos poemas la iconografía del amor cortés y algunos motivos como el del amor no correspondido. Se mantienen algunos términos como señora o servicio, que han perdido, sin embargo su valor feudal. Desaparecen las referencias al marido de la dama, y a los aduladores.

.. El franciscanismo
(corriente que procede de la obra y pensamiento de Francisco de Asís) que valoraba la sinceridad y la armonía entre el hombre y la naturaleza.

Francesco Pesellino, Triunfo del amor, de la castidad y de la muerte (h.1450). Isabella Steward Gardner Museum, Boston.

Los temas

El amor es el tema principal de esta poesía. Durante un tiempo, y para algunos autores, el único tema posible de la poesía. No se trata de la concepción amorosa de lo trovadores. El amor de los poetas del stil nuovo es un amor puro que permite al poeta a lograr un mayor nivel de espiritualidad. La poesía es la descripción del proceso de este proceso de purificación. Se trata de una expresión abstracta del amor, desprovista de elementos autobiográficos. La nueva concepción del amor afecta, también, a la imagen de la mujer, la mujer se convierte en una figura angelical capaz de conducir al hombre a la salvación. La mujer, la amada, es la imagen de la divinidad sobre la tierra para la salvación de los hombres. El que está enamorado entra en el círculo de los elegidos y participa de la divinidad de la mujer, conformándose con su contemplación.
La poesía de estos autores se sustenta en dos pilares temáticos: la identificación del amor con el corazón noble (cuor gentile), y la concepción de la mujer como ángel (donna angelicata). La nobleza de corazón (gentilezza) no se transmite hereditariamente y, por tanto no está vinculada al linaje. El término nobleza no se aplica sólo a una clase social, a la nobleza de sangre, ahora se utiliza para designar la nobleza de ánimo, la nobleza del corazón. Supone, en la lírica amorosa, la superación de una concepción cortés y feudal. Forma parte de la reacción de la nueva sociedad burguesa contra la nobleza feudal. Hace hincapié en el mérito individual y pretende avolir todos los privilegios de clase. La figura de la mujer ángel (donna angelicata) supone una evolución de los conceptos anteriores: la figura femenina es sobrenatural y con una sola mirada puede hacer gentil el corazón del hombre que se le acerca. El amor, que en la lírica traovadoresca buscaba siempre una recompensa, incluso carnal, pasa a ser a ser introspectivos y virtuoso.

El estilo

Desde una perspectiva formal, el stil novo supone una reglamentación en el terreno de la métrica, reglamentación que, en buena medida, será válida para la mayor parte de la poesía italiana posterior. Los poetas del dolce stil novo utilizaron el soneto y la canción, con predominio de los versos endecasílabos y heptasílabos.
El dolce stil novo era un estilo trágico, es decir, elevado, solemne. El stil novo significa la elección del trobar leu (‘fácil, comprensible’) frente a la oscuridad (trobar clus) de los poetas anteriores. Los poetas del stil novo se proponen utilizar un lenguaje dolce (‘dulce’) tanto en los efectos fónicos como en el uso de las imágenes poéticas, adecuado a los contenidos que expresan. A partir de este momento el abuso de las figuras retóricas quedará restringido a los géneros menores, a las composiciones de tono satírico. Supone, también, la renovación expresiva del lenguaje relacionado con la temática amorosa: el léxico y la sintaxis deben orientarse hacía la dulzura (dolcezza).

https://sites.google.com/site/losminutosqueprecedenalsueno/home/dante-introduccion/el-dolce-stil-novo

miércoles, 1 de agosto de 2018

2. La controvertida Edad Media

La controvertida Edad Media

Apuntes de Hontanar por Luis Quintana Tejera

La E. M. comprende aproximadamente diez siglos y como época histórica alberga a la Iglesia Romana que hizo y deshizo a su antojo en todos los aspectos imaginables: social, económico, político, personal. Aunque es difícil determinar los períodos que comprenden estas lejanas épocas, es factible reconocer que la E. M. inició en el siglo V con dos posibles acontecimientos:
1.       La división del Imperio Romano por Teodosio en el 395[1].
2.       La caída de Roma en poder de los bárbaros en el 476. Desde fines del siglo IV las olas de invasores germanos asolan Europa y llegan a destruir por completo el agonizante Imperio romano. En el 476 cae Roma en poder del rey de los hérulos: Odoacro.

                A su vez, esta etapa concluye en el siglo XV con la caída de Bizancio o Constantinopla en poder de los turcos otomanos; esto ocurre en 1453 aproximadamente.

                La E. M. fue considerada durante muchos años como una época de crueldad, de atraso, de oscurantismo y de regresión. El Renacimiento, sin duda por su proximidad y por su espíritu de reacción contra ella, se caracterizó por la total incomprensión de lo medieval, posición ésta que dominó durante los siglos XVII y XVIII principalmente y que, por desgracia, a veces tiende a reaparecer en nuestro complicado y moderno siglo XXI.

                El Romanticismo significó un retorno a la E. M. , pero llevó a cabo una falsa valoración, pues no vio en ella otra cosa que una época de misterios y de hazañas caballerescas, sobre la cual la imaginación podía desenvolverse libremente y de la cual se extraerían motivos para la expresión de los sentimientos.

                Muchos estudiosos, aunque no todos, han realizado en el siglo XX una valoración científica y medianamente objetiva de la E. M. Entre ellos, destacan Ernst Robert Curtius y su continuador Peter Dronke.[2] A la luz de estos estudios, se la considera como una de las épocas más ricas y fecundas de la historia, admirable por la profundidad de su filosofía, por la visión armónica y sistemática de la vida y por la belleza estética de sus producciones artísticas y literarias.

                Complementariamente, la concepción medieval de la existencia humana se halla animada por dos grandes ejes: la fe cristiana y el sentimiento del honor. Religión y heroísmo constituyen las bases de este pensamiento que tendrá muchos elementos en los que falta la verdadera realización del individuo.             
1.       Religiosidad.
Durante la E. M. Europa constituye una unidad religiosa en donde lo político y lo cultural se integran plenamente. No se excluyen, por supuesto, elementos hostiles o antagónicos, pero éstos son impotentes para destruirla. Toda la cultura está inspirada en la religión católica. La filosofía, el arte y la ciencia medievales descansan sobre la teología y están a su servicio. La vida terrenal se considera sólo como un camino que conduce a la vida eterna. Esa unidad religiosa se proyecta en el plano político en el cual se aspira a concretar una especie de Imperio Universal como el que busca Dante a través de su obra De Monarchia. A su vez, la unidad está favorecida por el empleo de una lengua común: el latín, única lengua de la filosofía, la teología y la ciencia. Posteriormente coexistirán la literatura escrita en latín con la que se escribe en lengua romance.
La Escolástica es la filosofía característica de la E. M. y ésta es el resultado de la adaptación del pensamiento aristotélico a la concepción cristiana. Dentro de La Escolástica destaca el Tomismo, cuyo principal representante —Tomás de Aquino— florece en el siglo XIII y en quien el pensamiento de Dante hunde sus raíces.

2.       Sentido heroico y caballeresco.
Después de la destrucción del Imperio de Carlomagno (siglo IX), en la época de los primeros tiempos del feudalismo, predomina el ideal épico y guerrero. La vida es dura, áspera, austera. La poesía de los cantares de gesta  corresponde a este momento. Posteriormente, junto al espíritu heroico y guerrero surge el sentimiento cortesano y caballeresco que se refleja en la poesía de los trovadores.

Algunos caracteres literarios
1.       Espontánea naturalidad. La literatura medieval se caracteriza por haberse formado sin tener en cuenta los modelos de la literatura greco-romana. Si bien Grecia y, sobre todo Roma, estaban muy cerca del pensamiento medieval, éstos —al menos al principio— prefirieron ignorarlos e intentaron ofrecer un modelo artístico diferente al de los clásicos; lo lograron parcialmente, porque finalmente concluyeron abrazando la causa clásica. Por esto no podemos afiliarnos a la afirmación de que los medievales desconocieron a los antiguos. Si bien es cierto que en general no se leía a los griegos —Aristóteles es la excepción— en cambio Cicerón, Virgilio, Horacio fueron traducidos e imitados durante el Medioevo. Por lo tanto, las obras latinas eran valoradas y estudiadas de acuerdo con la concepción cristiana. Teniendo en cuenta este aspecto, se estableció una selección: se prefirió a Virgilio en lugar de Homero y se despreció a Lucrecio, porque su concepción filosófica materialista no podía armonizar con la medieval.
2.       Tendencia moralizadora y satírica. Derivado de su carácter religioso, la literatura medieval persigue un fin didáctico y moralizador, lo cual le resta —al menos en parte— el desarrollo artístico que mereció tener.
3.       Lentitud del proceso de transformación. A diferencia del impulso renovador del Renacimiento y de la celeridad con que se suceden las tendencias literarias contemporáneas, la E. M. se caracteriza por la lentitud de su proceso de transformación. Existe una relativa inmovilidad o fijeza de los géneros literarios, aún cuando no debe exagerarse ese carácter. Hacer las cosas con tiempo puede representar un modo de actuar lento, pero ello no implica que los logros alcanzados fueran relativos o malos. No hay que olvidar que la E. M. es una época fecunda que contiene y desarrolla el germen del Renacimiento y no se la puede pensar como la metafórica “noche del mundo” como llegaron a decir algunos pensadores renacentistas y lo repitieron otros ignorantes contemporáneos.
4.       Uniformidad. Afirma Brunetière[3] que existe una asombrosa similitud entre las producciones literarias medievales de los diversos países europeos; pero esta similitud no debe exagerarse tampoco. Por ejemplo, el Cantar de los Nibelungos se diferencia de La Canción de Roldán por la mayor aportación mítico mágica que no destaca tanto en el segundo.
5.       Impersonalidad. La falta de significación local y de significación individual le hace pensar al mismo Brunetière en este carácter de impersonalidad.









[1] Flavio Teodosio, Teodosio I o también en el seno católico como Teodosio el Grande (Coca o Itálica, 11 de enero de 347 - Milán, 17 de enero de 395), fue un emperador de los romanos desde agosto de 378, como Dominus Noster Flavius Theodosius Augustus, hasta su muerte, deificado como Divus Theodosius. Promovido a la dignidad imperial tras el desastre de Adrianópolis, primero compartió el poder con Graciano y Valentiniano II. El 15 de mayo de 392, Teodosio reunió las porciones oriental y occidental del Imperio, siendo el último emperador en gobernar todo el mundo romano. Después de su muerte, las dos partes del Imperio se separaron definitivamente.
Con respecto a su política religiosa, continuó con la intolerable persecución a los paganos y tomó la trascendental decisión de hacer del cristianismo niceno o catolicismo la religión oficial del Imperio mediante el Edicto de Tesalónica de 380. (De Wikipedia).

[2] E. R. Curtius (1955). Literatura europea y Edad Media latina, trad. de Margit Frenk y Antonio Alatorre, México, F.C.E.
P. Dronke (1981). La individualidad poética en la Edad Media, trad. de Francisco Rico, Madrid, Alhambra.
[3] Crítico francés quien en Historia de la literatura clásica francesa desarrolla este concepto. 

4. El Renacimiento en la literatura europea

El Renacimiento

Caracteres históricos y culturales del Renacimiento europeo
Se denomina “Renacimiento” al brillante movimiento artístico, literario e ideológico, que después de la Edad Media produjo un resurgimiento de las artes y de las letras inspirado en los modelos clásicos greco-latinos.
En el siglo XIV cae en decadencia la cultura medieval y en ese misma centuria partirá de Italia el impulso creador del nuevo espíritu: el humanismo, de acuerdo con lo comentado supra.
Insistimos en que la Edad Media tuvo sus propios valores y de ninguna manera debe menospreciarse en comparación con el Renacimiento. A los renacentistas se debe la frase: “La Edad Media es la noche del mundo”, pero no refleja un contenido auténtico, sólo revela los prejuiciosde la nueva generación hacia sus predecesores.

Los descubrimientos científicos y geográficos
Paralelamente al desarrollo del humanismo, las invenciones y descubrimientos de los siglos
XIV y XV contribuyeron a la transformación total de la cultura europea, que caracteriza a la
época del Renacimiento.
Estos descubrimientos producen una intensa modifi cación de las condiciones económicas y de las relaciones comerciales. La afluencia de oro y plata determina la extensión del comercio y la aparición de los grandes banqueros. Los adelantos científi cos contribuyen a formar una nueva concepción del universo, entre éstos se encuentra la imprenta creada por los chinos en el año 960 y perfeccionada por Gutenberg, en Alemania, en 1438; Gutenberg utilizó la imprenta a gran escala y a una tinta que permitía la impresión del papel por las dos caras. Además de
la brújula y otros instrumentos de navegación y la pólvora —que ya había sido usada por los chinos—. En el orden de los descubrimientos destaca la fecha de 1492 cuando el navegante genovés Cristóbal Colón descubre América y abre la puerta para nuevas rutas comerciales y renovadas posibilidades territoriales con las que los españoles soñaban desde hacía ya mucho tiempo.

Caracteres literarios
Podemos precisar los siguientes caracteres de la literatura renacentista: valores artísticos, intertextualidad con fundamento en el mundo antiguo, impulso renovador y diversidad, que describimos brevemente a continuación.
1. Predominio de los valores artísticos. Los ideales de la cultura renacentista, individualismo y naturalismo, inspiran las obras literarias. La glorif cación del hombre, el sentido de la belleza del paisaje y el amor a los goces terrenales se reflejan en la literatura.
La literatura renacentista no persigue un propósito moralizador, sino exclusivamente el goce artístico. No busca la verdad, sino la belleza. Lo fundamental es la forma y el estilo. Como ejemplo podemos citar la poesía bucólica o pastoril, artificiosa y convencional, tan característica
de esta época.
2. Intertextualidad basada en el mundo antiguo. La literatura renacentista se inspira en los modelos clásicos greco-latinos. Es culta y habilidosa, divorciada de la vida; recurre a la mitología pagana y toma de los antiguos no sólo la forma, sino también el espíritu.
3. Impulso renovador y diversidad. La literatura renacentista evoluciona rápidamente y se caracteriza por una ansia de progreso y de transformación. Es rica y variada, diversa según las regiones.

El Renacimiento en los principales países europeos

1. En España.
El Renacimiento español se caracteriza por continuar la tradición medieval hispánica; tal vez por ello ha logrado España su mayor esplendor en esta época.
Podemos señalar los siguientes momentos que consideran las diversas expresiones de la literatura durante el Renacimiento:
a) Las novelas de caballería cuyo exponente central es el Amadís de Gaula.
b) La novela picaresca que plantea una actitud nihilista ante los ideales del medievo y del Renacimiento. El Lazarillo de Tormes define a la perfección este momento.
c) La lírica inspirada en el modelo italiano: Boscán y Garcilaso de la Vega entre otros.
d) Los poetas místicos estimulados por el espíritu de la Contrarreforma, entre quienes se incluyen
San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús y Fray Luis de León.
e) Por último, las enormes fi guras de Miguel de Cervantes Saavedra y de Lope de Vega se ubican
en la frontera entre Renacimiento y barroco, aunque ambos por su capacidad artística y su nivel creador están por encima de cualquier esquema o intento de catalogación.
2. En Italia
En las letras y en las artes los principales representantes del Renacimiento italiano son:
a) Entre los prosistas, Bembo y Maquiavelo.
b) Como poeta aparece en la primera mitad del siglo XVI Ludovico Ariosto con su obra Orlando furioso.

3. En Francia
El Renacimiento en Francia comprende todo el siglo XVI, desde la primera guerra de Italia (1494) hasta la muerte de Enrique IV y la formación de la sociedad preciosista (1610). Fue un siglo individualista, anárquico y lírico.
En la literatura francesa de esta época destacan las fi guras de Rabelais en la prosa y los miembros de la denominada “Pléyade”, entre quienes se incluye a Pierre de Ronsard. La poesía de la “Pléyade” es brillante, erudita y amanerada. La lengua en el siglo XVI es variada, indisciplinada y además se nutre de extranjerismos: helenismos, latinismos e italianismos.

4. En Inglaterra
El panorama de la literatura inglesa durante el periodo analizado es muy vasto no sólo debido a su enorme producción, sino también por alcanzar Inglaterra la Edad de Oro justamente en ese momento. Por tal razón, ofreceremos primero un breve panorama del Renacimiento inglés incluyendo algunos antecedentes, para concentrarnos luego en la figura de dos dramaturgos destacados: Christopher Marlowe y William Shakespeare.
a) Los humanistas ingleses.
En 1499 coexistía en Inglaterra un floreciente grupo de humanistas y helenistas entre los que destacan: John Colet, William Lily y Thomas Moro. De este último corresponde recordar su amplio sentido humano de la vida, así como su multicitada obra Utopía y otros textos relevantes:
La historia de Ricardo III y El diálogo del consuelo contra los infortunios.

b) El drama en el periodo Tudor.
Las características más destacadas del teatro inglés de este periodo consisten en la transformación de las Moralidades en Entremeses y el establecimiento de los géneros que constituirán los fundamentos de la dramática moderna: la comedia, el drama histórico y la tragedia.

c) Literatura del periodo isabelino.
El periodo isabelino abarca casi un siglo de estabilidad política y esplendor cultural. El reinado de Isabel I (1558-1603) unifi ca a Inglaterra en los aspectos político y religioso. Al fi nal de su reinado Isabel I logra unir Escocia a Inglaterra, nombrando heredero de su corona a Jacobo I, hijo de María Estuardo. Precisamente la producción shakespeareana se ubica en el segundo
momento del gobierno de Isabel y el primero del de Jacobo.

d) La poesía inglesa desde Spenser a Donne.
El poeta inglés más relevante del Renacimiento y la figura más importante después de Chaucer es Edmund Spenser (1552-1599). Se vio influido por Virgilio y por la poesía italiana y francesa del momento. Su máxima obra es La reina de las hadas, la cual consta de 32 000 versos; el poeta trabajó en ella aproximadamente dieciocho años. Philip Sydney (1554-1586). A pesar de ser otro destacado poeta de esta época, su producción poética —al igual que la de Garcilaso— es escasa, y en ambos casos su publicación es póstuma.
The Arcadia —su obra más destacada— es una novela que intercala poemas de alta realización estética.

e) La novela y la prosa isabelinas.
La novela isabelina presenta tres tendencias principales: la romántica que procede de la tradición medieval; la intelectual y artificiosa llamada eufuística que con ciertas reservas puede relacionarse con el conceptismo literario iniciado en España con Quevedo, y la realista que se manifiesta en dos direcciones principales: la picaresca de origen español y la propiamente realista, de fuente netamente inglesa.

f) El drama en el periodo de Shakespeare y hasta la clausura de los teatros.
Inglaterra coincide temporalmente con España en la producción teatral más valiosa de la literatura moderna. En este sentido, Shakespeare y Lope de Vega son los realizadores más perfectos y a ellos aludiremos después.
Entre los precursores inmediatos de William Shakespeare se encuentra Christopher Marlowe (1564-1593).


domingo, 16 de agosto de 2015

5. Clasicismo francés del siglo XVII

El clasicismo moderno francés
Siglo XVII

Mientras el resto de Europa sufría las consecuencias de la degeneración del barroco, Francia logró su Edad de  Oro. Al siglo XVII se le ha denominado con razón le grand siécle. Sin embargo, este periodo del clasicismo es breve.

Principales representantes
Los principales representantes del clasicismo francés son:
a) En la tragedia, Racine (1639-1699).
b) En la comedia, Molière (1622-1673).
c) En la literatura mundana, La Rochefoucauld y Madame de Sevigné.
d) En la crítica, Nicolás Boileau (1636-1711),
e) En la fábula, Jean de La Fontaine (1621-1695); este último es el más independiente, el que menos se somete a las directivas del siglo.

Caracteres generales de esta literatura
Estudiaremos ahora los caracteres generales de la literatura clásica francesa de la segunda mitad del siglo XVII:
1. Concuerda con las instituciones de la época. Está al servicio de las instituciones sociales, políticas y religiosas; es decir, respeta el orden establecido, no ataca, sino que sirve a las instituciones y al régimen político. Por tal motivo puede ser considerada una literatura ancilar (del latín ancila que significa “esclava”); esto indica que se halla al servicio de una causa concreta).
2. Está centralizada en la monarquía. El monarca asume en la segunda mitad del siglo XVII la dirección de los espíritus. En Versalles, el Rey Sol es el protector de las artes y de las letras.
3. Es cristiana. En la segunda mitad del siglo XVII hay unidad religiosa en Europa. La religión del príncipe es la de los súbditos. Esta divisa consagra la intolerancia. El Edicto de Nantes, expedido por Enrique IV (1598), fue abolido ahora por Luis XIV (1685) dando paso a la intolerancia de cualquier religión excepto la católica.
4. Es aristocrática y mundana. Las producciones literarias están destinadas preferentemente a la clase aristocrática. No es una literatura popular. El espíritu mundano se manifiesta
sobre todo en las máximas de La Rochefoucauld y en las cartas de Madame de Sevigné.
5. Es espiritualista y moral. No le interesa la naturaleza inanimada, las cosas del mundo exterior, sino el hombre espiritualmente considerado, prescindiendo de su ser físico. No interesan el vestido, el decorado —como ocurre en el “preciosismo”— ni la descripción sentimental de un bosque o un río, sino el alma humana. Pretende transformar al individuo en sentido moral, no a la sociedad. La reforma moral individual es el ideal de Molière.
6. Es disciplinada. Está sometida a reglas estéticas, tomadas de la tradición.
Su principal codificador fue Boileau, quien en su Arte Poética (1674) considera las reglas aristotélicas y las exagera, sin dejar margen a la libertad. Sus reglas son caprichosas, rígidas, severas y tienden a destruir la personalidad del escritor.
Lo barroco y lo romántico se caracterizan por la libertad en el arte. Lo clásico, en cambio, por la sujeción a las normas.
La razón es la guía que permite llegar a la verdad y comprender a la naturaleza. Predomina sobre la imaginación, que conduce a lo fantástico, y sobre la sensibilidad, que conduce a la expresión de lo subjetivo. Sin embargo la razón aparece, en el siglo XVII, sometida a las instituciones políticas y sociales; respeta la religión, la moral y la tradición, debido al freno que éstas le imponen. El predominio de la razón proviene del Renacimiento. Mientras el barroco se aproxima a la Edad Media y se aleja del Renacimiento, el clasicismo se aproxima al Renacimiento y el espíritu renacentista es, en su esencia, clasicismo.
7. Su ideal artístico radica en la imitación de la naturaleza. Se sigue en ello a Aristóteles. No es una imitación servil de la naturaleza, sino que se seleccionan los datos de ésta.
8. Imita a los antiguos. Si el arte radica en la imitación de la naturaleza, los modelos fundamentales deben ser los antiguos: por estar más próximos a ella la han comprendido mejor, por eso son los más sencillos, los más objetivos. Sin embargo, no se hace de los antiguos una imitación tan servil como en el Renacimiento.

Autores y obras representativos del clasicismo moderno
En la tragedia, Racine; en la comedia: Molière.
Racine Es el dramaturgo trágico más destacado de este periodo que intertextualiza la literatura griega en un marco de realización perfectamente alcanzado.
Entre sus obras mencionamos: Alejandro, Amores de Ovidio, Andrómaca, Atalía, Baños de Venus, Berenice, Fedra, Ifigenia.
Andrómaca
Su primera gran tragedia —Andrómaca— es de 1667. Argumentalmente se trata de recrear la vida de Andrómaca, la viuda del príncipe troyano Héctor que ya habíamos conocido en la Ilíada de Homero, cuando es conducida al destierro por su secuestrador y amante —Pirro—. Éste la desea con tanta intensidad que hace todo lo humanamente posible para concederle sus aspiraciones. Pirro protege al hijo de Andrómaca —Astianacte— de la furia de los restantes griegos que desean vengarse de Héctor en la persona de su vástago.
Es digno de destacar la fi delidad de la esposa al marido muerto. Racine recrea un poderoso cuadro de mujer combativa que sin tregua defi ende a su hijo, llora por Héctor y desprecia a Pirro.
Muchas obras de Racine se inspiraron en la literatura y mitología griegas y otras, en la historia antigua y en la Biblia.
La dramaturgia raciniana es la más perfecta desde el punto de vista de las normas más rigurosas que dictó el espíritu clásico. Los preceptos aristotélicos, que exigen que todo sea verosímil y necesario en la tragedia, organizan estas obras con toda naturalidad. Una característica admirable de este teatro es la sencillez de sus argumentos. Y el milagro raciniano consiste en escribir cinco actos de densa tensión trágica a partir de situaciones consolidadas, de destinos ineludibles y con personajes que ya han tomado sus decisiones. Por ejemplo, sabemos que Andrómaca seguirá fiel al recuerdo de Héctor y nada ni nadie la obligará a traicionar su memoria; no obstante, Pirro lucha por su amor, aunque para ello tenga que traicionar a sus compatriotas. Y aun sabiendo que esta mujer no cambiará su decisión, la lectura del contenido trágico de la obra es apasionante.
Molière
Es sin duda el hombre que hizo reír y reflexionar a la sociedad francesa de la época. Si Racine había sido el rostro adusto que hablaba de la muerte y el destino, Molière representa el rostro jocoso que dibuja una sonrisa mientras se burla de los excesos de su sociedad.
Entre sus obras se incluyen: El atolondrado, El despecho amoroso, Las preciosas ridículas, Esganarel o el cornudo imaginario, La escuela de los maridos, El matrimonio a la fuerza, Tartufo, Don Juan, El misántropo, El médico a palos, El avaro, El enfermo imaginario.
El 10 de febrero de 1673 se representa El enfermo imaginario.
Molière quizás tuberculoso o enfermo de los pulmones actúa
el papel principal. Durante la representación del día 17 sufre un ataque de tos y convulsiones que intenta disimular con muecas y ademanes. Morirá durante la noche en su casa.


4. Barroco europeo

El barroco europeo
Concepto y ámbito del barroco

En el siglo XVII, en su primera mitad, se manifiesta en toda Europa un fenómeno pos renacentista que significa en cierto modo un retorno a lo medieval, al mismo tiempo que una reacción contra el espíritu renacentista que caracterizaba al siglo XVI. Se trata del barroco.
En la segunda mitad del siglo XVII, la literatura de todos los países europeos, excepto Francia, pasa por un momento de decadencia, caracterizado por la exageración y degeneración de lo barroco. La literatura francesa, que había participado de la tendencia barroca en la primera mitad del siglo, se aparta ahora del barroquismo para realizar el ideal clásico, en su edad de oro, que corresponde al siglo de Luis XIV.
Por consiguiente, en el siglo XVII encontramos dos movimientos literarios que lo caracterizan: el barroco, que es común en toda Europa, y el clasicismo francés o clasicismo moderno, que florece en la segunda mitad del siglo. Inicialmente explicaremos el primero de ellos.
La concepción del barroco como movimiento cultural y literario dominante en el siglo XVII, así como constante histórica opuesta al clasicismo, es de origen reciente.
Según algunos, la palabra barroco tendría el mismo origen etimológico que barrueco, vocablo que significa en orfebrería “perla irregular” y que procede del latín verruca, verruga. En italiano, barroco significa “acumulación”. Pero lo más probable es que proceda de baroco, vocablo utilizado por la lógica medieval para designar una de las figuras del silogismo. La antipatía del Renacimiento contra el escolasticismo y aristotelismo en general, condujo a un empleo despectivo de sus términos. Así, barroco se hizo sinónimo de absurdo, confuso. En realidad, este significado de censura se aplicó a la historia de los estilos hasta Jacobo Burckhardt, a partir del cual el vocablo barroco se emplea como denominación objetiva de un estilo determinado.
Evaluación diagnóstica
Recuerda lo que sabes
1. En un contexto cultural, ¿qué entiendes por barroco?
2. Cuando dices en el habla cotidiana: “Este planteamiento es muy barroco”, ¿a qué te refieres?
3. Como corriente literaria el barroco alcanzó mayor esplendor en España y sobre todo en poesía lírica; ¿recuerdas el nombre de algún poeta que pertenezca a esta corriente?
4. ¿En qué siglo se desarrolla el barroco?
5. ¿Qué relación existe entre el barroco y el Renacimiento?
6. ¿Cervantes pertenece al barroco?
7. El teatro de Lope de Vega, ¿se ubica en el Renacimiento o en el barroco.

Lo barroco como constante histórica
De acuerdo con la opinión de Eugenio D’Ors, en 1931 se operó una revisión fundamental en el concepto barroco. A partir de ese momento, se atribuyen a esta corriente los siguientes caracteres que de alguna manera son opuestos a los que la historia había trabajado hasta el presente.
1° No es una tendencia limitada a las artes plásticas, sino común a todas las manifestaciones de la ciencia.
2° No es un movimiento peculiar a determinado país, época o región, sino común a todos los países y a todas las épocas.
3° Lejos de ser el producto de la desintegración o descomposición del Renacimiento, es el “anticipo de las soluciones románticas”. Del mismo modo que el romanticismo, el barroco repugna a la razón; se caracteriza por la espontaneidad y “la soberanía de la naturaleza sobre el espíritu”.
4° No es una “enfermedad del gusto”, sino “una de las formas de la normalidad en el gusto”.
Constituye una constante histórica, permanente y universal, opuesta al clasicismo, que se caracteriza por el movimiento, por la transgresión de los límites entre las artes, especialmente entre la pintura y la escultura, y por la multipolaridad. A diferencia de lo clásico, el autor barroco no desarrolla su obra en torno a un centro, sino a varios; en la pintura barroca parecía que el centro estuviese fuera del cuadro.

Caracteres culturales y literarios del barroco
Ante la dificultad de concretar en una definición un fenómeno tan complejo como el barroco, para exponer su concepto seguiremos, la vía de la caracterización. Los caracteres del barroco tienen mucho más de esquemático y arbitrario que las corrientes de otras épocas, que aparecen más claramente configuradas en la historia de la literatura.
El barroco se caracteriza por el dinamismo y el culto al contraste; por la preocupación religiosa;
por la sensualidad y el misticismo; por el pesimismo, la melancolía y el amor a la soledad; por el amaneramiento y la agudeza, por la exaltación de la individualidad y por la influencia española. A continuación los describimos brevemente.
1. Dinamismo y culto al contraste. Puede establecerse un paralelismo entre las artes y la literatura correspondientes a una misma época. Así, las formas arquitectónicas grecorromanas del Renacimiento se caracterizan por las líneas clásicas, acabadas, perfectas; dan una impresión de equilibrio, serenidad y armonía.
Por el contrario, el barroco se caracteriza por las líneas truncas, inacabadas, frontones rotos, arcos incompletos; dan una impresión de desequilibrio, dinamismo y contraste.
Al referirse al barroco literario Díaz Plaja afi rma que se caracteriza por el culto al contraste estético (choque de colores, exageración de relieves, expresionismo) e ideológico (confrontación violenta de temas opuestos): amor-dolor, vida-muerte, juventud-vejez, etcétera.
2. Preocupación religiosa. Al neopaganismo renacentista, que se satisface en el culto al hombre y a la naturaleza, lo sustituye el ansia motivada por la búsqueda de Dios.
Corresponde el barroco a la época de la Contrarreforma y participa por lo tanto de esa intensa inquietud religiosa.

3. Sensualidad y misticismo. Juntamente con la preocupación religiosa, el espíritu barroco se caracteriza por el sensualismo y el materialismo, por un desencanto del ideal y un apego a las cosas concretas.
Existe una tendencia a la humanización de lo sobrenatural. El neoplatonismo, que había dominado durante el Renacimiento, conducía mediante un proceso de idealización, a las siguientes concepciones: de la mujer como un ser distante e imposible (Beatriz), de la naturaleza como un reflejo de la Divinidad (Fray Luis) y del hombre como centro del universo
y acreedor a la gloria.
El barroco en cambio se caracteriza por el desencanto de todos esos ideales. La mujer se convierte  en un ente concreto, carnal, próximo al poeta; el paisaje adquiere un mero valor de objeto plástico, y el hombre se encuentra rodeado de cosas sensibles que lo aprisionan.
El mundo artificioso del Renacimiento es sustituido por una tendencia de la realidad que se percibe con los sentidos, pero —al mismo tiempo y contradictoriamente— el espíritu se eleva en una actitud mística a un mundo de imaginación divorciado de la realidad. Son las dos fuerzas opuestas que integran un aspecto del dualismo barroco, de contrastes extremos: sensualidad y misticismo; anhelo realista del mundo y fuga ascética del mismo.
4. Pesimismo y melancolía. Amor a la soledad. El espíritu en que se desenvuelve la Reforma y la Contrarreforma es de reacción contra el renacentismo vital y paganizante traído de Italia.
Los temas de amores y placeres dan paso a una poesía de desengaño y tristeza.
5. Amaneramiento y agudeza. El barroco se caracteriza por un amaneramiento contrario a la naturalidad, que es el ideal de lo clásico; por un rebuscamiento, un abuso de tropos, de imágenes y de metáforas; por la agudeza en los conceptos y el retorcimiento en la expresión.
El siglo XVII —especialmente en España— se opone al XVI, cuyas notas características son la claridad, la precisión, la pureza y la sencillez.
El barroco se caracteriza por el simbolismo, por la extravagancia de sus procedimientos y por el acrobismo de la versificación.
6. Exaltación de la individualidad. A decir de Pfandl, el barroco se caracteriza por un prurito de individualismo y de originalidad ingeniosa, que no vuelve a encontrarse hasta el impulso genial del Romanticismo.
El ideal barroco del hombre de ingenio procede de España. Ingenio equivale a refinada espiritualidad que reúne inteligencia, agudeza, ironía, gracia y buen gusto. No es el orgullo del saber, característico del Renacimiento humanista, sino el talento, arbitrariamente barroco, basado en sí mismo. Cuando degenera y se hace superfi cial, se convierte en ingeniosidad y manía de originalidad.
Este individualismo barroco se manifiesta de manera especial en el conceptismo, pero también en el culteranismo, cuya rebuscada oscuridad no es más que orgulloso aislamiento y deliberado propósito de apartarse del hombre vulgar.
7. Influencia española. En el siglo XVII, España sustituye a Italia en la dirección de la cultura europea; el espíritu español, en esencial barroco, culmina en esta época y orienta toda la literatura europea.
Algunos autores identifican el predominio del espíritu español de la Contrarreforma con el concepto de lo barroco e incluso afirman que donde hay influencia española, hay barroquismo.

El barroco en los principales países europeos
1. En España
España, un país esencialmente barroco, en el siglo XVII exagera sus propias tendencias naturales y convierte su barroquismo eterno e inconsciente en uno histórico y consciente.
La dirección política de la Casa de Austria solidaria con el triunfo del catolicismo, es decir de la Contrarreforma, será un factor decisivo en esta actitud anti renacentista (y de reacción contra el neopaganismo italianizante) que caracteriza al barroco.
El barroco literario en España se manifiesta en tres direcciones: el culteranismo que domina en la poesía y cuyo principal representante es Luis de Góngora; el conceptismo que se refleja especialmente en la prosa y el que su agente dominante es Francisco de Quevedo; el calderonianismo que continúa el estilo barroco de Calderón de la Barca.
I. El culteranismo, también llamado cultismo o gongorismo, presenta las siguientes notas dominantes:
a) Se continúan y profundizan las propuestas líricas del Renacimiento.
b) Se introducen neologismos con la finalidad de crear un lenguaje culto y refinado.
c) Un recurso poético importante consiste en el empleo del hipérbaton o alteración del orden sintáctico normal de una oración con fi nes poéticos, a modo de sintaxis latina y, también, utilización de metáforas audaces y caprichosas.
d) Afán de demostrar conocimientos mitológicos.
II. El conceptismo surge a partir del segundo tercio del siglo XVII con Francisco de Quevedo.
Sus características principales son:
a) Movimiento anti culterano.
b) Recurre a la metáfora como juego intelectual y no para el enriquecimiento sensorial de la frase según lo había hecho Góngora.
c) Repudia el halago retórico y se orienta hacia el terreno fi losófi co del cual rescata los “conceptos” rectores de la nueva dirección poética.
III. El calderonianismo se manifiesta sobre todo en el teatro y en particular en el drama de Calderón de la Barca.
Los elementos barrocos en Calderón pueden sintetizarse así:
a) Poderoso dinamismo.
b) Retorcimiento conceptual y metafórico.
c) Una particular movilidad en la misma acción y en los personajes.
d) Un equilibrio inestable, análogo al de las formas inacabadas, abiertas, del arte coetáneo.
e) Un contraste entre los personajes, entre las acciones opuestas y las actitudes de los primeros, que en la forma exterior coincide con las antítesis y paradojas, y cuyo equivalente es el claroscuro en pintura.
Aclaración: el movimiento barroco tiene poca trascendencia en los países europeos no españoles; por esta razón daremos primero las características generales del barroco en algunos países incluido España, y luego nos concentraremos en esta última.
f) Una derivación hacia la ternura, el sentimiento, la nostalgia.
g) Tendencia a la hipérbole, hacia lo desmesurado.
h) En el drama domina un eje central y una ley de subordinación, y se da un abundante elemento decorativo, metáforas brillantes que revelan lo poético y lo pintoresco. 2. En Italia
Desde la segunda mitad del siglo XVI se hispaniza el Renacimiento italiano por la supremacía política de España y por su influencia espiritual, que se ejerce desde la iniciación del Concilio de Trento (1545).
La tendencia española de dar a todo asunto un enfoque religioso, a tratarlo “a lo divino”, es adoptada por los escritores italianos.
La obra maestra de la literatura barroca italiana es Jerusalén Libertada (1575) de Torcuato Tasso, epopeya religiosa que traduce la preocupación de la época de la Contrarreforma. Se caracteriza por la melancolía, por una mezcla de sensualidad y religiosidad, una especie de casta voluptuosidad, de remordimiento y arrepentimiento, y por último por un arrebato propio del misticismo español que contrasta con la atrevida sensualidad pagana, típicamente renacentista de Ludovico Ariosto, autor estudiado supra.
3. En Inglaterra
Es asombroso que un país protestante y sajón haya adoptado durante medio siglo los elementos espirituales de España, adversaria tanto en lo político como en lo religioso.
El eufuismo constituye la manifestación típica del barroco inglés; es una tendencia equivalente al culteranismo. Se caracteriza por el tono alambicado, por la afectación del estilo y el empleo de imágenes absurdas. Sin embargo el esplendor y la brillantez son cualidades del Euphues de Lyly que significa una revolución en el estilo y que influirá en la etapa preparatoria del periodo isabelino.
En efecto, los primeros dramas de Shakespeare sufren la influencia del eufuismo. Más tarde, en Hamlet, Shakespeare ridiculizará a Lyly.
El más hispanizado y barroco de los poetas ingleses de la época es Milton (1608-1672), autor de El Paraíso Perdido.
4. En Francia
En el siglo XVII francés podemos distinguir tres momentos:
I. Periodo de preparación del clasicismo y de manifestación del barroco (1610-1659).
II. Periodo del clasicismo moderno o francés (1659-1687).
III. Periodo de transición hacia el neoclasicismo del siglo XVIII (1687-1721).
En los comienzos del primer periodo del siglo XVII se advierte una reacción contra la literatura renacentista de Ronsard. Surge una tendencia a depurar la lengua y el verso, reforma iniciada por Malherbe y continuada por las academias y los salones literarios. La Academia Francesa fundada privadamente por Conrart, se oficializa con Richelieu.
(Para la elaboración de gran parte de este tema se consultó a Ángel Valbuena Prat. Historia de la literatura española, t. II, 7a. ed., Barcelona, Gustavo Gili, 1963, pp. 479-524).
Los salones tienen enorme importancia; constituyen verdaderos centros literarios en esta etapa anterior a la implantación del absolutismo monárquico.